Tipos de ensaladas.
En cualquier época del año se pueden consumir ensaladas siempre y cuando se
sepan combinar adecuadamente con los productos propios de cada estación. A pesar
de que en la actualidad las técnicas de conservación y transporte permiten
adquirir alimentos propios de una temporada en cualquier época del año, es
preferible optar por aquellos que sabemos que son frescos y que han pasado menos
tiempo en cámaras frigoríficas.
El verano, por ejemplo, es la mejor época para comer tomates o lechugas con todo
su sabor. Por el contrario, en invierno es preferible sustituir aquéllos, que
solemos considerar básicos en cualquier ensalada, por remolacha, col lombarda o
coles, más propios de la estación invernal. La infinidad de mezclas y
variaciones que se pueden hacer durante todo el año permiten evitar la monotonía
en la mesa, y con un poco de imaginación es posible hacer una ensalada diferente
prácticamente cada día del año.
Aunque todas las ensaladas se caracterizan por ser platos más bien fríos
preparados con una mezcla de alimentos y aliñados al gusto, podemos distinguir
varios tipos generales de ensaladas en los que clasificar la mayoría de las
variaciones existentes.
Ensaladas simples: Son las más sencillas de preparar. Están compuestas únicamente por dos o tres alimentos, que suelen ser hortalizas crudas. Aquí incluiríamos, por ejemplo, la tradicional ensalada de lechuga, tomate y cebolla.
Ensaladas mixtas: Son ensaladas más elaboradas en las que se utiliza un mayor número de ingredientes, en ocasiones una mezcla de alimentos de origen vegetal con otros de procedencia animal. En ellas las hortalizas o verduras pueden estar acompañadas de alimentos pertenecientes a otros grupos alimenticios como por ejemplo huevos, aves, marisco, etc.
Ensaladillas: La característica principal de las ensaladillas es la incorporación de un alimento rico en hidratos de carbono como por ejemplo el arroz, las patatas, las legumbres o la pasta. Para aderezar este tipo de ensaladas suele optarse por alguna salsa que emulsiona todos los ingredientes.
Mención aparte merecen los aliños. Normalmente el aliño básico se compone de una
grasa que suele ser aceite, especialmente de oliva, de un ácido como el vinagre
o el limón y de sal. Pero éste permite numerosas variaciones y es fácil
encontrar otros ingredientes como pimienta, mostaza, hierbas aromáticas, etc.,
en su composición. Las salsas a base de crema líquida o de mahonesa son otra de
las opciones más habituales para aderezar las ensaladas.